La rentabilidad neta de gastos de Snowball acumulada en 2018 es del -0,6%. Asimismo, les recordamos que rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.

A continuación, y a modo de referencia, les mostramos la evolución de los principales índices desde principio de año:           

                                   

Seguidamente adjuntamos el informe del cuarto trimestre de 2018:

Snowball diciembre 2018 (ver link adjunto)

El 2018 ha sido uno de los peores años que se recuerdan, tanto por la intensidad y la duración de las caídas como por el hecho de que estas caídas han sido generalizadas en todas las clases de activos: renta variable (acciones), renta fija (bonos), mercados emergentes y materias primas.

A continuación os detallamos dos tablas ilustrativas de lo comentado.

https://lh3.googleusercontent.com/VXOrf6DlB-_S7peD3tTS3M3IqPgOOOy1cX9DbyMCDVVwoUTlVO79DzbOBz6Z-TnjUCMhUXPZcZ03uTF8VVMhYokgsdv35_ITaYn89A_vHy6nLU9wKaQ5sWsa-U5AYsG0fAT5LFUHhttps://lh5.googleusercontent.com/4v2xOoRDIJ5b2lPdlJa65VVUWEAEMtY6dx5ezSsi-GWDD12IY02ZkC3hOSt0iGbVLODk-vsv71BIaWt6vv33jsAAt5dDqXx-xN3Xul9DDYmgLg2IX18OC1ue1DBPWYe-ToQ0uhnI

En la primera tabla podemos observar la rentabilidad obtenida por parte de los principales países del mundo, en dólares, durante el presente ejercicio, en la que podemos destacar el -22,2% experimentado por parte de Alemania, el -19,5% de China, el -17,7% de Italia, el -17,6% de Canadá o el -16,5% de España.

Por su parte, el gráfico nos ilustra el pico experimentado en el porcentaje de activos que muestran una rentabilidad negativa, medida en dólares, durante el 2018 y su serie histórica, el cual ha ascendido hasta el 93% del total, lo que representa un máximo histórico desde que se tienen datos (año 1900).

“Aquellos que tratan de saltarse los años malos también se pierden los años buenos. Estar en el juego es muy importante”.

En Snowball creemos firmemente que los movimientos a corto plazo del mercado están impulsados por muchos factores que son completamente impredecibles. Algunos factores guardan algún tipo de correlación, hasta que dejan de guardarla y los factores que mueven los mercados en la dirección que sea, no solo son impredecibles sino que tampoco creemos que puedan explicarse completamente en retrospectiva. En cualquier caso ser capaces de explicar el pasado no nos conferiría una habilidad especial para predecir el futuro. La desaceleración económica global, el Brexit, el cierre de la Administración estadounidense, la guerra comercial entre China y Estados Unidos, la subida de tipos en Estados Unidos, que enfrenta a Donald Trump con el presidente de la Fed, Jerome Powell, o los equilibrios entre los países comunitarios y la propia Unión, así como otros infinitos motivos pueden la explicar el mal comportamiento de las bolsas mundiales. La única respuesta inequívocamente correcta es que hay más personas que desean vender acciones que comprar acciones por el simple hecho de que el pesimismo se ha impuesto al optimismo, hay menos apetito por “el riesgo”, las ventas se imponen a las compras por lo que los precios del mercado se ajustan a la baja llegando a un nuevo precio de equilibrio temporal e inestable que equilibra la oferta y la demanda. 

Desgraciadamente como sociedad tenemos una imperiosa necesidad de encontrar una narrativa clara y determinista en lugar de centrarnos en las tendencias a largo plazo. Lo que sí podemos hacer es entender cómo se comportan los mercados para que, en lugar de sorprendernos por cada gran movimiento hacia arriba o hacia abajo, podamos entender cuándo está sucediendo algo realmente inusual y tener un marco de referencia para lo que podría suceder en el término medio: caídas del 5% unas tres veces al año, caídas del 10% una vez al año y caídas del 20% una vez cada cuatro años; todo ello en un contexto de retorno medio anual de entorno al 9% a largo plazo.
Evidentemente que nos gustaría saber predecir qué sucederá el próximo año. Lo que sí sabemos es que las principales bolsas han tenido una corrección superior al 20% por lo que ésta está anticipando una posible desaceleración/recesión en el corto plazo. No sabemos si así será, pero esta expectativa debería ya estar incluida en el precio de la cotización de la mayoría de las empresas por lo que en el caso de que sucediera no debería causar mayores estragos. En cambio, si no se materializa este riesgo y no entramos en recesión sino que se sigue creciendo aunque a una tasa menor, esa sorpresa sí que debería conllevar unas mejoras generalizadas en la renta variable a lo largo de los próximos años.

Desde Snowball hemos aprovechado estas circunstancias para incrementar nuestra participación en todas nuestras empresas y situarnos en mínimos de caja desde nuestra creación en entorno al 4%. El valor intrínseco estimado para los próximos tres años de cada acción de Snowball es de 1,84 euros (derivado de la agregación ponderada de las valoraciones individuales de nuestras 18 participadas), por lo que el potencial de revalorización estimado se sitúa en el +66%.

De este modo, las cinco primeras posiciones de la cartera son:  Berkshire (10%), Alphabet (10%), Moody’s (6%), Amazon (6%) y Brookfield (6%). Adicionalmente, Snowball concentra el 62% de la cartera en las diez primeras posiciones. 

Agradeciéndote el tiempo dedicado a la lectura de la presente newsletter, te recordamos que nos ponemos a tu disposición para profundizar en cualquier duda que puedas tener.

Atentamente,

Josep Mussons Caldés
Presidente y Gestor de Snowball Value, SICAV
jmussons@snowballsicav.com
www.snowballsicav.com

Número ISIN: ES0126219007