Sabemos que este tipo de contenidos para algunos usuarios de Finect son conocidos, pero en nuestro afán de contribuir a la educación financiera, consideramos importante compartir este tipo de artículos con aquellos que están empezando a invertir.
 

1.- Define tus objetivos de inversión

Establecer metas es importante porque ayudará a decidir qué tipo de inversiones son las adecuadas. Lo que impulsa a cada uno de nosotros a invertir puede diferir enormemente. Cualquiera que sea la motivación detrás de un plan de inversión, hay un camino apropiado para alcanzar ese objetivo. Algunos tipos de inversiones tienen como objetivo generar un retorno concreto (que por supuesto no se puede garantizar), mientras que otros se ajustan a un plan a más largo plazo, como la jubilación. Finalmente, otros invertirán con el fin de generar una renta, ya sea para reforzar sus ingresos o para mantener el nivel de vida que tienen actualmente cuando dejen de trabajar.
 

2.- Crea un colchón para imprevistos

Antes de invertir es aconsejable contar con un colchón de liquidez al que podamos recurrir en caso de que nuestros ingresos disminuyan -o incluso desaparezcan- y haya que pagar, por ejemplo, la hipoteca y las facturas del hogar.

No hay una regla escrita sobre cuánto dinero se debe tener en una cuenta de ahorros para que esté disponible en caso de emergencia. Pero en general se sugiere que debería ser suficiente para cubrir los gastos esenciales durante al menos seis meses. Por eso, es conveniente ir ahorrando una cantidad de dinero que no vayamos a necesitar en los próximos años para poder realizar inversiones más a largo plazo, como la compra de una propiedad o la jubilación.
 

3.- Selecciona el mejor producto

Ya seas un inversor cauteloso o arriesgado, invertir ofrece la oportunidad de obtener más rentabilidad que la que obtenemos a través de los intereses del banco y generar potencialmente mayor crecimiento e ingresos. Hay diferentes maneras de invertir y la correcta dependerá de la actitud ante el riesgo y la cantidad de dinero que tengamos disponible para este fin.

La compra de acciones puede dar la oportunidad de beneficiarse del éxito de las empresas que cotizan en una variedad de mercados, pero nos exponemos al riesgo específico de una compañía. En cambio, los fondos de inversión ofrecen la oportunidad de diversificar invirtiendo en un conjunto de empresas de diferentes mercados y sectores, a través de un sólo producto.
 

4.- El horizonte temporal

La duración de una inversión es tan importante como el propósito; y es particularmente relevante al decidir dónde quieres invertir tu dinero. Por ejemplo, como ya hemos comentado, no se debería invertir en bolsa el dinero que puedas necesitar en los próximos meses. Aunque lo podrías recuperar en cualquier momento, la volatilidad de las acciones podría jugar en tu contra y llevarte a vender en el peor momento.  Lo que es importante es que nuestro dinero siga trabajando, aunque sea en una cuenta de ahorro.

Durante períodos largos, la inversión en bolsa puede ser más exitosa en términos de rentabilidad. La mayoría de los expertos dicen que no se debería invertir en acciones por un período inferior a tres años, algunos dicen que cinco. Esto se debe a que es imposible predecir el mercado (sin la ayuda de una bola de cristal) y en cualquier período más corto hay menos tiempo para recuperar las pérdidas. Los mercados se mueven en ciclos, pero lentamente.
 

5.- Actitud frente al riesgo

Para obtener una mejor rentabilidad de lo que normalmente obtendríamos a través de una cuenta de ahorros, se debe asumir más riesgo. Eso significa estar cómodo con el hecho de que nuestras inversiones puedan perder valor en algún momento. La regla es que cuanto más riesgo, mayor será la rentabilidad potencial, pero también mayor será la pérdida potencial. Para identificar cuál es el nivel de riesgo óptimo que uno debe asumir, lo ideal es pensar en lo que podemos permitirnos perder.

Normalmente, cuanto más amplio sea el horizonte temporal, más agresivo se puede ser, aunque esto dependerá de la aversión al riesgo de cada uno. Por lo tanto, aquellos que ahorren para la pensión podrían considerar inversiones de mayor riesgo, sabiendo que no necesitarán el dinero durante muchos años y que hay mucho tiempo para manejar las pérdidas a corto plazo y ver la recuperación. Sin embargo, hay que considerar también que es probable que la actitud ante el riesgo cambie con el tiempo y, por ejemplo, seamos  más conservadores cuanto más nos acerquemos al momento de jubilación.

Finalmente, dependiendo de la inversión, los riesgos serán diferentes. Si inviertes en acciones de una sola compañía y ésta quiebra, perderás los ahorros. Mientras que invertir en fondos tiene la ventaja de que el riesgo se diversifica entre varias empresas, por lo que si una no va bien las otras lo podrían compensar.

6.- Los efectos de la inflación

Por último, hay que recordar que al elegir la opción supuestamente más segura, como sería mantener el dinero en efectivo, nuestro dinero también puede perder valor a largo plazo debido a la inflación. El efecto de la inflación es comúnmente subestimado y los ahorradores que han permanecido leales a las cuentas de depósito han sufrido los efectos dañinos de los tipos bajos de interés, mientras que los que optaron por inversiones en bolsa habrían visto mejores rentabilidades. Por esta razón, es crucial asegurarse de que el dinero esté siempre creciendo a un ritmo que supere la inflación.

Si os ha parecido interesante y creéis que estas claves pueden ayudar a la gente que está comenzando a invertir no dudéis en compartirlo y así podéis ayudar a otros.

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