Desde Schroders queremos ayudarte a que tengas las ideas más claras para invertir a través de nuestra plataforma online InvestIQ, una plataforma digital que combina finanzas conductuales y educación financiera.

En esta ocasión te explicamos cómo poner a trabajar el patrimonio según tu edad, ya que en cualquier etapa de la vida puedes tener razones para invertir con horizontes temporales muy distintos.

Acciones, la mejor opción para los veinteañeros

El tiempo es el mejor amigo de los inversores jóvenes. No obstante, lo más común es que en los inicios de su vida laboral no tengan demasiadas rentas disponibles. Sin embargo, invertir pequeñas cantidades de dinero tan pronto como sea posible, puede suponer un gran impulso para su futuro financiero. 

¿En qué estrategia deben centrarse los inversores noveles? Durante la veintena o treintena, suele ser un buen momento para centrarse en aquellos activos que supongan un mayor riesgo y que generen una rentabilidad elevada. Además, si las ganancias no son las esperadas, estos inversores tienen la ventaja de recuperar las pérdidas. Por tanto, la mejor opción es formar una cartera de acciones. 

En el ecuador, mejor combinar bonos y acciones

A medida que pasan los años, el poder adquisitivo empieza a alcanzar su máximo y suele extenderse una década, aproximadamente, antes de la jubilación. En esta etapa de madurez es probable que el inversor tenga claro a qué quiere destinar sus inversiones a largo plazo. 

Con todo, aún le queda mucho margen para las inversiones de crecimiento en su cartera. Por ello, es bueno plantearse activos con menos riesgo y que generen rentas periódicas. Por tanto, los inversores aumentan el porcentaje de bonos y reducen la posición a acciones en cartera. 

Antes de la jubilación: priorizar bonos

Justo antes de la jubilación, el nivel adquisitivo del inversor está en máximos. No obstante, tampoco hay que tomar riesgos innecesarios, es decir, no se aconseja buscar rentabilidades elevadas con la esperanza de obtener una rápida revalorización de su patrimonio antes de jubilarse. 

Por tanto, la prioridad tiene que ser proteger su patrimonio y, para ello, lo mejor es reducir considerablemente la cantidad de acciones y priorizar los bonos. 

Después de la jubilación, hay que pensar en la herencia

Cuando una persona llega a esta etapa, debe preguntarse si tiene el suficiente patrimonio para hacer frente al resto de su vida. En este momento, es aconsejable aplicar una estrategia de inversión conservadora: centrar la cartera en títulos de bajo riesgo que generen rentas periódicas, como los bonos. 

Además, hay que ir pensando en la herencia. ¿Qué patrimonio dejar a nuestros seres queridos? En este caso, se invierten los ahorros adicionales que no se necesitarán durante la jubilación y, por tanto, la cartera se compone de inversiones con un riesgo superior que tengan perspectivas de revalorización.