Cada tres segundos, el mundo pierde una superficie de bosque equivalente a un campo de fútbol. Ya hemos destruido la mitad de nuestros humedales y de nuestros arrecifes de coral, según las Naciones Unidas. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible están encaminados a frenar esas pérdidas.

La lucha contra el cambio climático trae consigo el cambio de paradigma del siglo. Los siguientes cinco factores, destacados por JP Morgan Asset Management, además de los mediambientales y sociales, deben preocuparte si eres inversor.

1. Riesgo físico

Los temporales de frío, las olas de calor, inundaciones, huracanes, incendios… pueden afectar directamente a las empresas dañando sus activos o infraestructuras, alterando sus operaciones o haciendo inviable su actividad. Los fenómenos meteorológicos extremos implican un riesgo para las carteras, y a consecuencia del cambio climático cada vez son más comunes. 

Según un informe del Grupo de los Treinta publicado en 2020, y recogido por JP Morgan AM, la caída en el PIB anual de áreas municipales particularmente expuestas en los Estados Unidos, como Miami podría ascender a más del 45% de la deuda.

2. Riesgo regulatorio

El Acuerdo de París establece como objetivo limitar el calentamiento global por debajo de los dos grados, idealmente a 1,5ºC. Para ello, las emisiones globales netas de CO2 deben reducirse en 2030 aproximadamente un 45% desde 2010, y lograr las emisiones netas en 2050. Estos cambios acarrean notables cambios regulatorios y normativos que conllevan importantes riesgos para las empresas, que pueden ver limitadas, incluso prohibidas, sus actividades. 

3. Rentabilidad

La inversión bajo criterios sostenibles ya resulta más rentable que la tradicional. En 2020 en Europa, el índice MSCI Europe ESG superó en rentabilidad al índice MSCI Europe en casi un 4% según Morningstar. También en Europa, los fondos de temática sostenible rentaron de media el 15%, frente a la pérdida superior al 2% del Stoxx Europe 600 y en línea con el alza del MSCI World Index. 

4. Normas sociales

El Covid-19 ha intensificado la preocupación de los consumidores por temas relacionados con la salud y el medio ambiente. Es más, cada vez más, en sus decisiones de compra, dan prioridad a aquellas marcas sostenibles, transparentes, y alineadas con sus valores. Incluso están dispuestos a pagar más por productos y marcas que tienen un impacto ambiental y social positivo. Los cambios en la imagen y el prestigio de una empresa por obstaculizar la transición a una economía más sostenible pueden generar importantes riesgos.

5. Mayores oportunidades

Las soluciones que contribuyan en la lucha contra el cambio climático serán a la larga más rentables.  “Los proveedores de soluciones bajas en carbono ya pertenecen a las empresas más valiosas de sus sectores, con más empresas que les seguirán de ahora en adelante” señalan desde JP Morgan AM. 

Invertir con criterios ESG

Un ejemplo de como aprovechar las oportunidades de inversión que genera el cambio climático sería el JPMorgan ETFs (Ireland) ICAV - Carbon Transition Global Equity, lanzado por JP Morgan AM en noviembre de 2020. Este ETF forma parte de la gama de soluciones de inversión sostenible de la gestora, que ya gestiona 2,2 billones de dólares bajo factores ESG, que clasifican a las inversiones medioambientales, sociales y de gobierno. Otros ejemplos de soluciones sostenibles que pueden formar parte de una cartera diversificada bajo estos criterios son los siguientes:

Para la parte de la cartera más conservadora, el JPMorgan Funds – Global Bond Opportunities Sustainable Fund invierte títulos de deuda, con énfasis en los títulos de deuda sostenibles y los títulos de deuda emitidos por empresas y países que exhiben una mejora de sus características de sostenibilidad en cualquier lugar del mundo, incluidos los mercados emergentes. 

Para la parte mixta, el JPMorgan Investment Funds – Global Macro Sustainable Fund invierte en valores sostenibles de renta variable, títulos de deuda, emisiones de deuda pública y valores convertibles de países de todo el mundo. 

Los inversores que busquen un fondo de renta variable europea, el JPMorgan Europe Sustainable Equity Fund invierte con un objetivo de largo plazo, al menos, el 67% en valores de renta variable de compañías sostenibles, incluidas aquellas de menor capitalización, domiciliadas o que realizan parte de su actividad económica en un país europeo. 

Si se quiere tener posición en emergentes, el JPMorgan Funds Emerging Markets Sustainable Equity Fund busca el crecimiento del capital a largo plazo invirtiendo, como mínimo, un 67%, en valores de empresas sostenibles de mercados emergentes o compañías que exhiban una mejora de sus características de sostenibilidad.