Una de las decisiones más importantes con nuestros ahorros es la gran foto del reparto de la inversión entre las distintas opciones. Es decir, qué parte invertimos en renta variable, en renta fija, en liquidez, en otros activos... Lo que en el mundo anglosajón se profesional se llama 'asset allocation'. 

Sobre este particular hay una literatura financiera inmensa, que intenta encontrar la llamada 'frontera eficiente'. Es decir, la combinación perfecta para obtener la mejor rentabilidad con el menor riesgo. Hasta se han concedido premios nobel a economistas que han desarrollado complejos modelos para encontrar la fórmula perfecta. En concreto, a Harry Markowitz con su teoría moderna de carteras. 

Pero junto a esta complejidad se han desarrollado teorías simplonas, que no necesitan de ninguna hoja de cálculo pero que sí pueden ofrecer cierta orientación. Una de ellas es la regla del 100 menos tu edad. En este vídeo a continuación explico en un minuto en qué consiste, que básicamente es restar a 100 los años que tienes ahora. Es decir, si tienes 30, deberías invertir un 70% en renta variable y si tienes 60 años, un 40%. ¿Y el resto? A renta fija o activos muy conservadores.

La lógica es que, aunque la renta variable es el activo más rentable a largo plazo, te puede tocar vender para atender a tus necesidades para la jubilación en un mercado bajista o de pánico desbordado. Por eso, mejor ir reduciendo la exposición a este activo según pasan los años.

 

¿Tiene sentido esta norma? Para empezar, cada caso es un mundo. Lo primero es ajustar las carteras al riesgo que cada uno está dispuesto a asumir y a su situación personal y familiar. Además, hay que tener muy en cuenta la imporancia de elegir bien qué tipo de inversión se realiza tanto en renta fija como en renta variable. 

Por ejemplo, en mi opinión, alguien de edad avanzada ahora incurriría en un riesgo tanto o más elevado invirtiendo en renta fija a largo plazo que comprando acciones de empresas de alta calidad y con pago recurrente de dividendos. Pero quizá sí tenga sentido en bonos de alta calidad y de plazos de vencimiento muy bajos.

Como en todas las reglas simples, lo importante es sacar enseñanzas simples. Para mí, la más evidente aquí es la siguiente: cuantos más años falten para la jubilación, mayor es tu capacidad de asumir riesgos y más tiempo puede trabajar el interés compuesto. 

De hecho, con mis hijos estoy incumpliendo la norma. Están en 100% de exposición a bolsa y 0% a renta fija, aunque la mayor ya tiene ocho años. 

¿Conocías esta regla? ¿Qué opináis? ¿Os parece que tiene sentido?