Claves para elegir el mejor fondo de inversión

Claves para elegir el mejor fondo de inversión

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Son muchas las personas que durante la cuarentena se han interesado por el fascinante mundo de la inversión, probablemente, como consecuencia del tiempo libre que parece habernos regalado el confinamiento, de las caídas en las bolsas entendidas como oportunidades irrepetibles y de las campañas de publicidad de brókers, cursos y gurús de los mercados financieros. Según informa Bolsas y Mercados Españoles (BME), las negociaciones de productos de renta variable en España se incrementaron durante el mes de marzo en un 59,2% con respecto al mismo periodo del ejercicio anterior; DeGiro, bróker holandés, recibió más de 20.000 solicitudes de apertura de cuenta y las búsquedas en Google de las palabras “comprar accionescrecieron un sorprendente 800%.

Dentro de los activos que más popularidad han ganado durante los últimos años, se encuentran los fondos de inversión. Los fondos de inversión son un producto financiero tradicional con el que podríamos dar nuestros primeros pasos en los mercados financieros. La CNMV define los fondos de inversión como “IIC (instituciones de inversión colectiva) que consisten en un patrimonio formado por las aportaciones de un número variable de inversores, denominados partícipes. El fondo es creado por una entidad, la gestora, que es la que invierte de forma conjunta esas aportaciones en diferentes activos financieros (renta fija, renta variable, derivados o cualquier combinación de estos, etc.) siguiendo unas pautas fijadas de antemano”. Es decir, los fondos de inversión son una forma de poner nuestro dinero, junto con el de otras personas, en manos de gestores profesionales que lo invertirán en los activos que crean conveniente con el objetivo de obtener la mayor rentabilidad posible según las condiciones del mercado, transcurrido cierto tiempo.

A pesar de que un fondo de inversión es, por norma general, un producto relativamente sencillo, elegir el fondo más adecuado no es una tarea fácil. Para poder lograrlo, es de vital importancia tener en cuenta cuál es nuestro perfil de riesgo, nuestros objetivos y nuestra situación de partida. En definitiva, un fondo y cualquier producto de inversión debe ajustarse a nuestras características y circunstancias particulares, sin embargo, numerosos expertos recomiendan prestar atención a ciertos aspectos básicos independientemente de cuales sean nuestras características y circunstancias.

Todo lo bueno requiere tiempo, mejor a largo plazo

La historia demuestra que el tiempo es (junto con el interés compuesto) uno de los mejores aliados de los inversores. Si comparamos, por ejemplo, el valor del índice americano S&P 500 diez años atrás (919,32 dólares) con su valor actual (2.955,45 dólares), comprobaremos que la economía americana ha crecido aproximadamente en un 221,48%, la rentabilidad anualizada del índice ha sido superior al 10% durante este periodo. Si hubiésemos invertido con un horizonte temporal de 10 años en un fondo que replicase el comportamiento de dicho índice, hoy dispondríamos de más del doble de lo que invertimos. A largo plazo, la economía y el mundo crecen. Siempre.

Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, pero facilitan la elección

Nadie sabe qué ocurrirá en el futuro próximo, ni mucho menos en un futuro lejano. Esta es la razón que explica que las rentabilidades obtenidas en el pasado por un fondo de inversión no garanticen resultados positivos en el futuro. No obstante, podría ser un dato relevante que pusiese de manifiesto, entre otras cuestiones, la calidad del trabajo realizado por los gestores del fondo y el buen o mal funcionamiento de su filosofía de inversión.

Especialmente relevantes son las rentabilidades logradas en periodos de crisis como el que estamos viviendo, pues en estos momentos la gestión es realmente complicada y mantener rentabilidades positivas se convierte, en ocasiones, en misión imposible.

Cuidado con las comisiones, son enemigas de la rentabilidad

Un aspecto fundamental que debemos considerar en la elección de un fondo de inversión son sus comisiones. Una de las comisiones más conocidas es la comisión de gestión, se trata del importe que recibe el gestor por encargarse de la inversión del patrimonio de los partícipes del fondo. La Ley 35/2003, de instituciones de inversión colectiva estipula que, cuando la comisión de gestión se calcule teniendo en cuenta el patrimonio del fondo, el valor máximo que podría tomar es del 2,25% del patrimonio. Si se calculase en función de los resultados, la comisión no podría superar el 18% de los mismos. Y en el caso de que, tanto el patrimonio del fondo como sus resultados, se utilizasen para el cálculo de la comisión, ésta sería como máximo de un 1,35% sobre el patrimonio y un 9% sobre los resultados.

Las comisiones juegan un papel clave en la obtención de rendimientos, pues cuanto mayores sean los costes de nuestra inversión, menor será nuestra rentabilidad, por ello, es tan recomendable conocer y analizar dichas comisiones antes de invertir. Esto no quiere decir que debamos escoger un fondo solamente porque sus comisiones sean reducidas, un producto de inversión de escasa calidad nunca es interesante, aunque su coste sea mínimo. Nuestro objetivo debe ser encontrar un fondo de inversión de calidad que nos ofrezca las comisiones más competitivas del mercado, porque, a largo plazo, una comisión del 2,25% anual sobre patrimonio podría tener un fuerte impacto sobre nuestra rentabilidad.

Precisamente, en el caso de los fondos de gestión activa (aquellos fondos de inversión en los que los gestores trabajan para seleccionar un conjunto de empresas y otros activos que ofrezcan rentabilidades superiores a las del mercado), conviene recordar que la función de la comisión de gestión es remunerar al equipo gestor por lograr batir a su índice de referencia, por este motivo, para analizar y valorar las comisiones de gestión de un fondo de este tipo debemos fijarnos en si las rentabilidades logradas han sido o no mayores que la rentabilidad que habríamos obtenido con un fondo que imitase el comportamiento del mercado.

¿Cuántos años tiene tu fondo?

El track record o los años de vida del fondo nos indican qué cantidad de información hay disponible sobre el mismo. Cuanto mayor sea su track record, mayor será la cantidad de datos históricos que podemos utilizar para elegir o descartar el producto y, por tanto, más acertada podría ser nuestra decisión.

Y los gestores, ¿apuestan por sus fondos?

Conocer quiénes son los gestores, qué filosofía utilizan y, sobre todo, saber si invierten su patrimonio junto con el resto de partícipes es una cuestión muy, muy importante para tomar la decisión correcta al elegir un fondo de inversión.

Si los gestores invierten en el fondo que gestionan, sus intereses estarán alineados con los de sus clientes porque su propia rentabilidad dependerá de los resultados que consigan para sus inversores. De esta forma lograrán, además, transmitir un mensaje de confianza en su trabajo, en su equipo y en ellos mismos.

Asimismo, fijarse en la rotación de sus carteras y en si realmente cumplen con la filosofía y el estilo de inversión que predican, podría ayudarnos a decidir quiénes son los gestores más adecuados para rentabilizar nuestros ahorros. Por ejemplo, observar que el gestor de un fondo value (fondo compuesto por activos que han sido adquiridos cuando se encontraban baratos en el mercado, cuando su precio era inferior a su valor) tiene una baja rotación de la cartera puede significar que parte de ideas consistentes y que mantiene una visión de largo plazo. Mientras que, llevado al extremo, si modifica la composición de su cartera con demasiada frecuencia, podríamos entender que realmente no sigue una estrategia clara y definida o que comete errores frecuentemente porque escoge compañías que vende en un plazo muy corto de tiempo.

Diversificar (o no poner todos los huevos en la misma cesta)

La diversificación reduce el riesgo de la inversión, así, cuanto más diversificados se encuentren nuestros ahorros, menor será el riesgo soportado. En términos generales, resulta más conveniente invertir en varios mercados, sectores o activos que hacerlo en uno solo, ya que la probabilidad de que un sector, mercado o tipo de activo se comporte de forma negativa durante un periodo de tiempo determinado es mayor que la probabilidad de que lo hagan cinco sectores, mercados o tipos de activos al mismo tiempo. Esto no significa que los fondos más diversificados sean siempre los que ofrecen mayores rentabilidades con menores riesgos, pero sí que es cierto que invertir en varios fondos de mercados diferentes como, por ejemplo, el mercado americano y el asiático, a largo plazo, es más recomendable que hacerlo en un único fondo formado por un único tipo de activo localizado en un solo mercado. En este artículo titulado “El error que cometen el 77% de los inversores españoles” MiCappital explica por qué deberíamos diversificar nuestras inversiones.

Resumiendo los seis puntos anteriores, podríamos afirmar que, pese a que es muy importante tener en cuenta nuestros propios objetivos, circunstancias y características personales, invertir a largo plazo, de forma diversificada, con comisiones competitivas y en fondos gestionados por grandes profesionales que apuesten por sus fondos tanto como nosotros, es la mejor de las opciones.

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