Tras un arranque de año muy fuerte por parte de prácticamente todos los activos (renta variable, renta fija gubernamental, renta fija privada, High Yield), cabe plantearse cómo puede evolucionar el año en curso, tras un 2018 realmente difícil, y muy especialmente para los inversores conservadores.

Hoy en día, las inversiones en bonos de alta calidad ofrecen rentabilidades por debajo del 1%, y si a esto le sumamos las últimas declaraciones de los bancos centrales en las que manifiestan sus preocupaciones por la desaceleración económica, tenemos claro que una estrategia de “Buy&Hold” no ofrecerá retornos atractivos para la cobertura de las provisiones matemáticas de los clientes

En algunas ocasiones, las compañías de seguros son capaces de trasladar estas bajadas de rentabilidad al nuevo negocio, pero en Dunas Capital-Inverseguros creemos que esta vez será más complicado, ya que los gastos del producto probablemente conduzcan a obtener rentabilidades netas negativas para el cliente, por lo que tendrá un gran impacto en los márgenes de la compañía.

En nuestra experiencia, nos hemos encontrado frecuentemente con la reticencia por parte de las compañías a tener activos que no ostenten grado de inversión dentro de las carteras o a incorporar derivados a su cartera por el impacto en la cuenta de resultados en el corto plazo. Y sin embargo, mantienen una cartera de renta variable generadora de dividendos, aun asumiendo el riesgo de que el posible deterioro (40%) de alguno de ellos lleve a una dotación a pérdida, aunque el resto de activos pudieran tener un buen comportamiento. Esto, en un fondo de inversión no ocurre.

Para salvar muchas de estas dificultades, Dunas Capital Inverseguros lanzó en octubre de 2017 su fondo Dunas Valor Equilibrio, con el objetivo de ofrecer una atractiva alternativa, flexible y complementaria, a la cartera tradicional de la compañía de seguros, con un SCR contenido (en torno a niveles del 15%) y con un claro enfoque de preservación de capital. El fondo ofrece en un único valor liquidativo, la capacidad de gestión de una cartera de renta variable (en torno a un 20%, pudiendo estar corto si las condiciones de mercado así las aconsejaran), la posibilidad de manejar de forma ágil la duración de la cartera (ahora mismo se sitúa en niveles de -1 año) y el análisis “Cross Asset” para ahondar en la búsqueda de valor entre la renta variable, los bonos con grado de inversión y los bonos High Yield, todo ello con una volatilidad similar a la de los bonos con grado de inversión entre 5 y 7 años.

La rentabilidad por devengo de cupón del fondo, se sitúa a día de hoy en torno al 2,8% anual, pero lo que es más importante, con una rentabilidad proyectada para los próximos 3 años del 5% anualizada, y con una correlación con los bonos anteriormente citados cercana al 0% en 2018, gracias a las múltiples apuestas y coberturas que el fondo tiene implementadas, y que difícilmente serían replicables en la cartera de una compañía de seguros, y además sin impacto a corto plazo en la cuenta de resultados.

Creemos sin duda, que este fondo puede convertirse en un compañero de viaje muy atractivo para las carteras de las compañías de seguros gracias a su efecto diversificador, su generación de rentabilidad en los próximos años y el riesgo controlado mediante el uso de activos diferentes a los que la compañía utiliza para el corazón de su cartera.

 

Alfonso Benito, 
Director de la Gestión de Activos de Inverseguros Gestión Dunas Capital