Si alguna vez ha leído noticias de índole financiera, probablemente haya visto que el término mercado alcista se emplea para describir un mercado de valores al alza. Sin embargo, cada experto utiliza una definición diferente para referirse a este término: algunos emplean este vocablo basándose en criterios técnicos, como la magnitud de la rentabilidad de los mercados desde un punto bajo, mientras que otros utilizan criterios más amplios. Según Fisher Investments España, es importante que los inversores sepan cómo suelen ser los mercados alcistas y cómo evolucionan para que sus perspectivas vayan acorde con estas tendencias del mercado. 

En nuestra opinión, la renta variable se mueve en ciclos y cada uno de ellos cuenta con dos fases: la expansión prolongada y caída profunda. El período de expansión constituye el mercado alcista, el cual popularmente también se le conoce por su término en inglés bull market (literalmente, «mercado toro», que debe su nombre a la tendencia de los toros a cornear hacia arriba cuando atacan). En cambio, a la caída se la denomina mercado bajista o, en inglés, bear market (literalmente, «mercado oso» por la tendencia de los osos a atacar a su presa de arriba hacia abajo. Sin embargo, los mercados no se mueven en línea recta y no todos los descensos constituyen inherentemente un mercado bajista. Fisher Investments España define un mercado bajista como una caída significativa de las cotizaciones, generalmente superior al 20 % desde el máximo anterior, impulsada por una causa fundamental identificable. En cambio, un mercado alcista se refiere al resto del tiempo, que es un periodo sostenido caracterizado por la revalorización general de las cotizaciones. Sin embargo, ambos términos son generalizaciones, por lo que los diferentes medios financieros que cubrimos suelen utilizar distintas variables para definir estos conceptos.

Algunos se aferran a utilizar parámetros puramente técnicos. Por ejemplo, cuando la renta variable pierde más del 20 % (un umbral citado por muchos analistas que seguimos), algunos declaran que se está materializando un mercado bajista, independientemente de la causa de la caída. En nuestra opinión, la realidad requiere más matices. Las correcciones, es decir, las caídas bruscas impulsadas por el sentimiento inversor, pueden llevar a los mercados a una cota más baja que dicho 20 %. Durante una corrección bursátil mundial, es habitual que las acciones de algunos países superen este umbral, el cual ilustra los estragos por los que atraviesan algunos sectores o industrias. En nuestra opinión, dada esta realidad y la falta de problemas fundamentales de carácter general, habría que considerar que estas bolsas probablemente también se encuentran en una corrección en vez de en un mercado bajista per se. En otras palabras, creemos que determinar lo que es un mercado alcista o bajista es más un arte que una ciencia. También observamos que algunos definen un mercado alcista como un aumento del 20 % desde su mínimo anterior. Sin embargo, la magnitud, por sí misma, no determina si dicha subida es en realidad un nuevo mercado alcista o solo un repunte temporal en de un mercado bajista al que le subseguirán más caídas. En nuestra opinión, esto también depende de factores cualitativos que deben considerarse. 

Otros analistas se ciñen a las tendencias seculares del mercado para definir ambos conceptos; sostienen que la renta variable suele revalorizarse o depreciarse durante largos periodos de tiempo, cuyos lapsos pueden abarcar varias décadas. Por ejemplo, algunos analistas estadounidenses describen el periodo comprendido entre 1982 y 2000 como un único mercado alcista secular en EE. UU. impulsado por el auge de la alta tecnología. No obstante, esta interpretación no tiene en consideración dos contracciones que, de acuerdo con nuestros parámetros, clasificaríamos como mercados bajistas (incluida la de 1987, coronada por el gran desplome del 19 de octubre de ese año). El hecho de analizar períodos más extensos, como el mencionado, puede resultar útil para fines académicos, pero no creemos que estas tales tendencias seculares aporten nada a los inversores. Identificar una futura tendencia secular requeriría tener la capacidad para prever las tendencias en un futuro muy lejano, cuya práctica, en nuestra opinión, resulta imposible, dado que entran en juego una serie de variables imposibles de predecir. Según nuestros análisis históricos, los mercados de renta variable tienden a descontar los acontecimientos futuros ubicados en un lapso de 3 a 30 meses vista. Cualquier acontecimiento que sobrepase esta franja de tiempo queda demasiado lejos y está sujeto a cambios desconocidos e imposibles de valorar. Asimismo, creemos que reajustar las carteras en función de las tendencias efímeras solo sale a cuenta si el inversor acierta la mayoría de decisiones que juegan un papel más importante en su inversión. 

Para lograrlo, los analistas de Fisher Investments España consideran que es más útil centrarse en los tres grandes factores que influyen en los mercados: la economía, la política y el sentimiento inversor. Los factores económicos se refieren a aspectos tales como el ciclo económico (es decir, la probabilidad de que la economía mundial se expanda o se contraiga), las condiciones monetarias y la capacidad de las empresas para conseguir crédito. Los factores políticos se refieren a las elecciones y a otros cambios en el control político que podrían acarrear cambios legislativos o reglamentarios capaces de transmutar en otras áreas, como los derechos de propiedad. El sentimiento inversor se refiere al estado emocional de los inversores: el entusiasmo que sienten por invertir y hasta qué punto esperan que las condiciones mejoren o empeoren.

Analizamos estos tres factores porque los cambios del ciclo bursátil suelen producirse debido a cambios fundamentales que suelen pasarse por alto. La fluctuación de las cotizaciones, por sí mismas, no indica que se esté produciendo un cambio cíclico. Tomemos como ejemplo las correcciones bursátiles que se producen durante los mercados alcistas, las cuales pueden ocurrir por cualquier motivo, desde la publicación de un gran titular de prensa hasta, incluso, por causas poco claras o imposibles de identificar. Estos cambios repentinos en el sentimiento inversor no significan necesariamente que la economía mundial esté a punto de contraerse o que un cambio legislativo radical vaya a introducir una gran incertidumbre en el mercado (dos ejemplos que, a nuestro juicio, constituyen razones fundamentales capaces de poner fin al mercado alcista). Estos análisis pueden ayudar a reducir la probabilidad de vender en un momento inapropiado y perderse las rentabilidades positivas que subsiguen a una corrección. 

En nuestra opinión, puede resultar útil pensar que nos encontramos en un mercado alcista si no observamos señales que sugieran lo contrario. Sin embargo, esto no significa que el rumbo al alza de la renta variable será un camino de rosas. Además de la volatilidad negativa a corto plazo, los períodos planos también forman parte de los ciclos alcistas, dado que, a menudo, son una pausa antes de proseguir su rumbo al alza. Si bien la duración de estos periodos negativos o planos puede variar (desde unas semanas hasta varios meses o incluso más), consideramos importante reconocer que no es un comportamiento atípico de los mercados alcistas.

A nuestro juicio, para comprender mejor el punto en el que nos encontramos en un ciclo de mercado, es fundamental vigilar el sentimiento inversor. Como describió el famoso inversor Sir John Templeton, «los mercados alcistas nacen en el pesimismo, crecen en el escepticismo, maduran en el optimismo y mueren en la euforia». Cuando uno de estos sentimientos se apodera de los mercados, los inversores podrían servirse de establecer sus expectativas de acuerdo con la duración prevista del mercado alcista en curso. Pero esto no es una herramienta sumamente precisa. Por ejemplo, de acuerdo con los análisis históricos de Fisher Investments España, el hecho de que aparezcan los primeros signos de euforia no significa que el mercado alcista tenga los días contados. Sin embargo, por lo general, este sentimiento suele acompañar los picos del mercado alcista, ya que ese sentimiento de extremo optimismo ciega el juicio de los inversores, impidiéndoles ver el deterioro de los fundamentales. 

Según Fisher Investments España, este enfoque puede evitar que nos dejemos llevar por las emociones y, por ende, evitar errores a corto plazo. Ser consciente del funcionamiento de los ciclos alcistas ayuda a mantener la disciplina necesaria para percibir los retornos necesarios a largo plazo, cuyo elemento es fundamental para alcanzar sus objetivos de inversión. 

Fisher Investments España es el nombre comercial utilizado por la sucursal en España de Fisher Investments Ireland Limited (“Fisher Investments España”). Fisher Investments España está inscrita con domicilio social en Calle de la Comunidad Balear, 1, vivienda 1, 28669 Boadilla del Monte, Madrid (España), con NIF W0074497I, inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, en el tomo 39501, folio 110, inscripción 1, hoja M-701327 y en el Registro de la Comisión Nacional del Mercado de Valores de Empresas de Servicios de Inversión del Espacio Económico Europeo con sucursal en España (“CNMV”), con el número 126. Fisher Investments Ireland Limited y sus nombres comerciales están inscritos en el Registro Mercantil de Irlanda, Fisher Investments Europe y Fisher Investments España, con los números 623847, 629723, y 629724. Fisher Investments Europe es una empresa regulada por el Banco Central de Irlanda. La dirección registrada de Fisher Investments Europe es: 2nd Floor, 3 George's Dock, International Financial Services Centre, Dublin 1, D01 X5X0 Ireland.
El presente documento recoge la opinión general de Fisher Investments España y Fisher Investments Europe, y no debe ser considerado como un servicio de asesoramiento personalizado en materia de inversiones o fiscal, ni un reflejo de la rentabilidad de sus clientes. No existe garantía alguna de que Fisher Investments España o Fisher Investments Europe sigan sosteniendo estas opiniones, que pueden cambiar en cualquier momento a partir de nuevos datos, análisis o consideraciones. La información aquí contenida no pretende ser una recomendación o pronóstico de las condiciones del mercado. En su lugar, tiene por objeto esclarecer los aspectos tratados. Los mercados actuales y futuros pueden diferir ampliamente de los que se describen en este documento. Asimismo, no se garantiza la exactitud de ninguna de las hipótesis empleadas en los ejemplos contenidos en este documento.