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Visión de activos septiembre 2017

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A continuación compartimos la asignación de activos llevada a cabo por nuestro equipo de inversión durante el mes septiembre:

 

Aumento de la infraponderación en renta fija 

 

La gran decisión que se tomó durante el mes fue aumentar la infraponderación en renta fija. Ello se debe esencialmente a la solidez del crecimiento mundial, a la que también podríamos haber reaccionado incrementando la sobreponderación en renta variable.

Los rendimientos de los bonos se han movido de forma muy pareja a las expectativas de crecimiento desde la crisis financiera, por eso la ausencia de reacción ante la fortaleza del crecimiento es más sorprendente este año. La atonía de la inflación parece que ha permitido a los inversores seguir apostando por la renta fija, expresando así su escepticismo (o inquietud) de que el crecimiento decepcionará durante los próximos meses. Este comportamiento también está detrás de la evolución de los valores de crecimiento este año: los inversores han buscado lo que creen que será escaso.

 

¿Deberíamos estar preocupados por el crecimiento? 

 

Estos riesgos para el crecimiento que apreciamos siguen girando en torno a una moderación del dinamismo, más que a una recesión en toda regla. Aunque el jurado aún está deliberando, el riesgo de desaceleración parece haber remitido durante los últimos meses. El endurecimiento monetario en China todavía tiene que dejarse sentir y aunque ha habido un enfriamiento en el sector inmobiliario, parece que los datos han repuntado de nuevo tras la pausa de julio/agosto. Si el crecimiento sigue siendo así de fuerte, entonces podríamos vernos obligados a cambiar de nuevo nuestra asignación de activos y adoptar una postura más favorable en renta variable o, al menos, las regiones bursátiles de beta más alta.

 

La naturaleza inestable de la recuperación es una de las razones por las que no somos más optimistas en renta variable, pero también se han reactivado las divergencias entre los datos macroeconómicos y los sondeos. Aunque el índice ISM manufacturero rebotó con fuerza en septiembre, la producción industrial ha descendido. Las nuevas dudas sobre la fortaleza del crecimiento económico pueden observarse en el descenso de los rendimientos de los bonos o incluso el mejor comportamiento relativo de las acciones de crecimiento frente a las infravaloradas. De hecho, la magnitud del mejor comportamiento relativo de las acciones de crecimiento frente a las infravalorados sugiere que el mayor riesgo que están asumiendo los inversores es que el crecimiento no decepcione. Este hecho ha llevado al equipo de Análisis de Mercados a realizar comparativas con ciclos anteriores que sugieren que podríamos estar ante una reedición del ciclo de 2006-2008, cuando el crecimiento volvió a acelerar, en lugar de periodos posteriores a la crisis, como entre 2013 y 2015. Si el crecimiento rebotara, entonces los valores de crecimiento podrían protagonizar otro tirón alcista similar al que vivieron a finales de 2016.

 

En contraste con gran parte de lo ocurrido tras la crisis, el comportamiento reciente de las bolsas se ha apoyado en un sólido crecimiento de los beneficios. Aunque, en líneas generales, este efecto ha sido positivo, las empresas que decepcionaron las expectativas fueron castigadas por el mercado. Eso sugiere cierta fragilidad en las expectativas y podría amplificar la magnitud de una rotación entre sectores.

 

Qué pensar de los bancos centrales

 

El equipo de inversión sigue estando muy atento al riesgo de que la política monetaria se endurezca más de lo previsto. La decisión del Banco de Canadá de subir los tipos de interés en septiembre (después de subirlos también en agosto) ha dado más pábulo a esta posibilidad. Es una incógnita si los bancos centrales están siendo complacientes en el plano del crecimiento y, en este sentido, el Banco de Canadá citó las renegociaciones del NAFTA como el único riesgo para la economía. Con independencia de ello, los precios de mercado en torno a las subidas de tipos parecen ser demasiado bajos y la renta fija se enfrenta a riesgos bajistas asimétricos.

 

La lectura de otros bancos centrales no es sencilla, dado que las perspectivas de inflación difieren de una economía a otra. La inflación sigue siendo tenue en la zona euro y el BCE tiene ante sí la difícil tarea de lanzar mensajes de confianza en la economía y, al mismo tiempo, dejar claro que la retirada de los estímulos será gradual.

 

Sin embargo, la decisión del Banco de Canadá sí que ayuda a situar la política monetaria mundial en una dirección menos expansiva. A medida que más bancos centrales comiencen a subir tipos, el impacto cambiario derivado de ser uno de los pocos bancos que suben tipos probablemente disminuya, lo que posiblemente permita un ritmo de endurecimiento monetario más fuerte de lo previsto.

 

 

Este documento es para uso exclusivo de inversores profesionales y no está permitida su distribución a inversores particulares.

 

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