No hay una respuesta rápida a la pregunta del millón 'dónde invertir tu dinero ganado con tanto esfuerzo'. Sin embargo, hay algunos hechos y reglas básicas que pueden ayudar a que tomes la mejor decisión para tus finanzas.

Comprar una propiedad es la mejor opción, ¿verdad?

A todos nos gusta tener una vivienda en propiedad pero, teniendo en cuenta los precios de los inmuebles, ¿nos lo podemos permitir? 

Los datos de algunos estudios sobre vivienda, como el de Nationwide building society muestran algunas cifras llamativas. En el Reino Unido quien comprara una vivienda hace unos 40 años, habría pagado por ella unos £13.820 y  ahora podría venderla por un precio revalorizado de £211,443. Si calculamos el incremento es de un 1.429%. No obstante, la realidad es que este incremento corresponde en verdad a un 7%. 

Entonces, ¿cómo es posible que la gente se haya hecho rica?

Deuda. Casi todos los propietarios que adquirieron una vivienda lo hicieron a través de crédito. En lenguaje financiero a esto se le conoce como apalancamiento. Veamos un ejemplo: una persona quiere comprar una vivienda por 100.000 euros y pide prestados unos 20.000. En ese momento, el precio de la vivienda sube un 50%, a 150.000 euros; sin embargo, su rentabilidad no es del 50%, es del 63%. ¿Por qué ocurre esto? Porque la inversión que ha realizado de 80.000 euros también ha aumentado de 50.000 euros. 

Pese a que se crea lo contrario, vivir con deudas (siempre que no seas excesivas) no es perjudicial para nuestras finanzas. 

¿Alguien se ha hecho rico invirtiendo en acciones?

El mejor embajador de la inversión es el multimillonario Warren Buffett. ¿Cómo se hizo rico? Invirtiendo en aquellas compañías que creía que estaban infraponderadas por el mercado. Según datos de Business Insider, entre 1957 y 1969, consiguió una rentabilidad del 24,5% anualizada después de comisiones, en comparación con el 7,4% que se anotó el Dow Jones. Hoy es el tercer hombre más rico, según Forbes. 

No obstante, hay que tener cierto cuidado con las rentabilidades obtenidas en el pasado, ya que no garantizan rentabilidades futuras. Ya lo dijo el propio Waffett: "Es casi imposible que los retornos conseguidos en estos 10 años se dupliquen o, incluso, se aproximen durante la próxima década". 

En este sentido, según Credit Suisse Global Investment Returns, la rentabilidad de los mercados fue del 5,1% anual, teniendo en cuenta la inflación entre 1900 y 2016. En la era dorada, de 1980 a 1999, la rentabilidad anual fue del 10,6%. Si comparamos el porcentaje de revalorización de la vivienda con los de las acciones, es más rentable invertir en inmueble. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los datos de la vivienda no reflejaron la erosión producida por la inflación. Cuando tenemos en cuenta este dato, ese 7% se reduce a un 3%. 

Entonces ... ¿dónde invierto?

Nadie tiene la bola de cristal para responder a esta pregunta. Todo depende de los objetivos y perfil de cada inversor. Sin embargo, un buena estrategia podría ser diversificar y no poner todo tu patrimonio en la misma cesta. Puedes tener una parte en bolsa y otra en renta fija.  Además, también es recomendable disponer de efectivo para imprevistos. Por último, invertir en propiedad, si se dispone de la cantidad necesaria, también puede ser recomendable para algunos perfiles. En definitiva, podríamos decir que la mejor opción a seguir es consultar con un asesor financiero y adaptar la cartera a los objetivos y necesidades individuales de cada inversor.