Después de que las acciones chinas se desplomaran tras las medidas regulatorias adoptadas porel gobierno, preguntamos al gestor de fondos Robin Parbrook si lo peor ya ha pasado para los inversores.

El índice MSCI China ha caído más de un 30% este año tras el anuncio del presidente Xi de introducir cambios sustanciales en la regulación de algunas empresas.

¿Por qué han caído tanto los mercados?

En realidad, las caídas no tienen que ver con las cifras de crecimiento económico, que han sido algo decepcionantes. Tampoco tiene que ver con el número de casos de Covid-19 en China. Todo tiene que ver con la situación regulatoria.
Se puede observar porque el mayor número de caídas se produjo en los últimos dos o tres meses, cuando China empezó a plantear cómo quería que el sector de la educación se desarrollara. Al final, China ha convertido la mayor parte de su sector educativo en un sector sin ánimo de lucro. Eso supuso una llamada de atención para los inversores sobre los riesgos regulatorios en China.

Actualmente se han anunciado una serie de cambios, que son una combinación de todo un conjunto de políticas que se han ido acumulando desde hace algún tiempo.

En los discursos del presidente Xi de los últimos tres o cuatro años se ha hablado mucho de prosperidad común, equiparación, movilidad social, riesgos de financiación y política de doble circulación. Con esto nos referimos a ser más autosuficientes en industrias estratégicas clave.

Pero la sorpresa ha sido la rapidez con la que han pasado a regular muchos sectores clave en China. Obviamente, se trata en particular del sector del Internet, que es el que recibe la atención de la mayoría de los inversores estadounidenses porque muchos de los valores cotizan en bolsa. Pero también se aplica a los sectores de los seguros, la sanidad y el sector inmobiliario.

Y todo ello supone un gran cambio estructural en el mercado.

¿Hemos visto lo peor del comportamiento de la bolsa china?

Es difícil de decir, ya que no sabemos lo que va a pasar en el futuro.
Pero las caídas están justificadas, en mi opinión, porque hemos sido testigos de un entorno normativo mucho más estricto y riguroso de lo que esperábamos.

Sin embargo, conviene recordar que las acciones chinas estaban muy infladas en febrero y marzo, cuando se dieron valoraciones similares a las de una burbuja, especialmente en los sectores de Internet y la biotecnología. Incluso si no se hubiesen anunciado estos cambios regulatorios, estos sectores se veían muy expuestos a una corrección.

Dicho esto, obviamente hemos visto una gran caída en valores como Alibaba, cuyo valor se acerca a la mitad de lo que valía desde su máximo.

Así que la mayor parte de las caídas iniciales se deben probablemente al gran impacto regulatorio.

Pero creo que la sociedad es ahora consciente de que no se puede comparar Alibaba con Amazon. Y no se puede comparar Tencent con Facebook, porque se trata de empresas chinas nacionales que operan en un entorno completamente diferente al de sus homólogas estadounidenses.

Probablemente ya hemos pasado lo peor, pero si se busca un rebote, es probable que sea moderado. Y es posible que veamos más medidas regulatorias, especialmente en esos sectores.

El presidente Xi y el PCC afirman que quieren bajar los costes del sector inmobiliario y del sanitario. La mayoría de las acciones en China son consideradas, no necesariamente empresas estatales, pero están en deuda con el Estado, por lo que trabajarán para el objetivo común.

Somos bastante cautelosos en aquellos sectores que forman parte de los objetivos políticos hacia la prosperidad común.

¿Cómo pueden los inversores extranjeros invertir en China ante este panorama?

Los inversores pueden comprar empresas occidentales con gran exposición a China, como Louis Vuitton, Nike o Adidas.
O también pueden exponerse a China a través de las acciones de la Región Administrativa Especial de Hong Kong que cotizan en la Bolsa de Hong Kong, o a través de las acciones A de las Bolsas de Shenzhen o Shanghai.

O bien, se pueden invertir en empresas multinacionales con negocios en China, como Schindler o KONE, por ejemplo.

¿Qué significa esto para la inversión en el resto de Asia?

Hay un gran reajuste en China. Es algo estructural, no es cíclico y no es fruto del ruido. Significa que quizá haya que replantearse cuánto dinero se quiere tener en China. Cuando se transforma el sector más dinámico de la economía -las acciones de Internet y algunos de las compañías sanitarias- en empresas casi estatales, se vuelven menos interesantes.
Así que la reacción inicial ha sido ver cómo el capital se desplaza a otros mercados de la región, por ejemplo, a la India.
Lo más importante, y es algo que no sabemos realmente, es si los inversores empiezan a plantearse si necesitan tener tanto dinero en Asia en general o en los mercados emergentes.

China es, con diferencia, el mayor mercado de los índices de mercados emergentes, por lo que los inversores podrían empezar a reducir su exposición a Asia y a los mercados emergentes en general.

Todavía no lo hemos visto. Pero sí que anticipamos que habrá capital que busque diversificarse fuera de China.
Algunos podrían dirigirse a los mercados más pequeños de la ASEAN (Naciones del Sudeste Asiático), tal vez a Corea del Sur y Taiwán, porque son los mercados más líquidos de la región.

Con esto, ¿todavía es posible invertir en China?

Cuando se invierte, siempre se va a estar en China. Suponiendo que se compren grandes empresas multinacionales, éstas van a tener exposición en el país.

Así que no se puede ignorar a China. La cuestión es, como clase de activo, si es necesario tener una gran asignación estratégica de activos a la renta variable china.

Hay algunas empresas excelentes en China que, en general, no se ven afectadas por los riesgos regulatorios de las empresas de consumo. Algunas empresas de exportación y algunas compañías tecnológicas no son el centro de atención de lo que está ocurriendo ahora.

Pero para un inversor global, un inversor con sede en Estados Unidos, ¿es necesario tener una gran asignación estratégica de activos a las empresas chinas? Probablemente no, porque las grandes empresas chinas, los bancos, las aseguradoras, posiblemente algunas de las empresas de Internet, no son especialmente interesantes cuando se tienen objetivos de bienestar común, políticas de doble circulación y un gobierno muy intervencionista.

La beta -una medida de la volatilidad -o del riesgo sistemático- de un valor o una cartera en comparación con el mercado en su conjunto- de China es probablemente relativamente menor ahora. Así que comprar un fondo de índice en China no tiene mucho sentido.

No obstante, hay muchas oportunidades porque el mercado es ineficiente. Yo lo vería de esa manera: comprar un fondo activo de calidad, pero sin excederse en la asignación de activos. Porque los riesgos, que siempre han estado, se han incrementado sustancialmente por el lado de la regulación.

*Las opiniones incluidas en este documento no son fiables ni deben interpretarse como un consejo o una recomendación de inversión. No se puede confiar en el rendimiento pasado como guía para el rendimiento futuro y el valor de tu dinero puede caer cuando se invierte.
 

Información importante: Los puntos de vista y opiniones aquí contenidos son los de Robin Parbrook, responsable de renta variable asiática en Schroders, y no necesariamente representan puntos de vista expresados o reflejados en otras comunicaciones, estrategias o fondos de Schroders. Este material tiene la intención de ser sólo para fines informativos y no tiene la intención de ser material promocional en ningún sentido. El material no pretende ser una oferta o solicitud de compra o venta de ningún instrumento financiero. El material no tiene la intención de proporcionar y no se debe confiar en él para la contabilidad, asesoramiento jurídico o fiscal, o recomendaciones de inversión. No se debe confiar en las opiniones y la información de este documento cuando se toman decisiones individuales de inversión y/o estratégicas. Las rentabilidades pasadas no son una guía para las rentabilidades futuras y es posible que no se repitan. El valor de las inversiones y los ingresos de las mismas pueden disminuir o aumentar, y los inversores pueden no recuperar las cantidades invertidas originalmente. Todas las inversiones implican riesgos, incluido el riesgo de una posible pérdida de capital. Se cree que la información aquí contenida es fiable, pero Schroders no garantiza su integridad o exactitud. No se debe confiar en las opiniones y la información de este documento cuando se toman decisiones individuales de inversión y/o estratégicas. Los dictámenes de este documento incluyen algunos pronósticos. Creemos que estamos basando nuestras expectativas y creencias en suposiciones razonables dentro de los límites de lo que sabemos actualmente. Sin embargo, no hay garantía de que se vayan a realizar previsiones u opiniones. Estos puntos de vista y opiniones pueden cambiar.