Análisis del inversor español: pesimista con la economía, optimista con su cartera y cada vez más indexado
El índice de sentimiento inversor de MyInvestor se sitúa en 55,5 puntos sobre 100
El 73,3% de los encuestados usará fondos indexados en los próximos 12 meses
55,5 puntos sobre 100. Esa es la nota que se ponen los clientes de MyInvestor cuando les preguntan por la economía, la bolsa y su propio dinero. Un aprobado justito. Y con truco, porque detrás de esa media conviven dos estados de ánimo casi opuestos: el inversor español ve nubarrones en la economía (42,2 puntos, por debajo del punto neutro de 50), pero no tiene ninguna intención de levantarse de la mesa. Su intención de invertir en los próximos seis meses marca 67,2 puntos y la confianza en la evolución de su patrimonio, 60,1.
Son los datos del primer Barómetro MyInvestor, una encuesta trimestral del neobanco a la que respondieron en septiembre cerca de 2.500 clientes, seleccionados para reflejar la variedad de perfiles de su base. "Moderación y cautela", resume el propio informe. Y los números le dan la razón.
0,12 % por operación, con un mínimo de 3€ y un máximo de 25€
0,30%
Europa, EEUU, Japón y países emergentes
¿Cómo se explica que alguien que espera una desaceleración quiera invertir más? Pues en buena parte porque el inversor ha aprendido a convivir con el ruido. La encuesta habla de "una actitud medianamente positiva hacia la inversión, pese al pesimismo sobre la economía y pese a los riesgos derivados de los conflictos geopolíticos y de una inflación persistente que podría conducir a más subidas de tipos".
Y no se queda en las intenciones. Entre julio y septiembre, los clientes de la entidad metieron cerca de 630 millones de euros netos en fondos de inversión. Dos de cada tres euros, en fondos indexados.
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El índice de sentimiento resume cinco preguntas. Y solo una de ellas suspende.
Por posturas, el grueso del panel se queda en tierra de nadie. Un 41,3% se declara neutral, un 37,3% optimista o muy optimista y un 21,4% pesimista. Es decir, que los optimistas ganan a los pesimistas, pero ninguno de los dos bandos tiene mayoría.
La edad marca diferencias. Entre los menores de 25 años, un 46,5% se declara optimista o muy optimista; entre los mayores de 65, solo un 28,9%. Los jóvenes son también los que mejor nota ponen al índice (57,9 puntos), mientras que los mayores de 65 se quedan en 52,1.
Y la experiencia, todavía más. Quienes no tienen ninguna inversión puntúan 51,2, casi en el punto neutro, y los perfiles de menor sofisticación, 51,3. Los que ya invierten suben a 55,7. "La falta de experiencia inversora y la edad avanzada son los factores más asociados a una visión más cautelosa", concluye el barómetro. Por sexos, los hombres (55,3) salen algo más optimistas que las mujeres (54,4).
La foto económica que dibujan los encuestados para los próximos seis meses es la de un frenazo suave. El 40,1% ve "una tendencia de desaceleración económica pero sin recesión", por delante del 30,8% que espera crecimiento, aunque desigual entre países. El escenario negro tiene pocos adeptos. Solo un 12,1% cree que habrá recesión en algunos países. Y el optimismo desatado, menos todavía: apenas un 1,2% ve un crecimiento por encima de lo esperado.
Ojo, porque ese pesimismo no se reparte igual. Quienes no invierten ven más desaceleración (43,9%) que quienes sí lo hacen (39,5%). Y la recesión pesa más en las cuentas de los inversores de entre 35 y 44 años, las mujeres, los perfiles menos sofisticados y los que todavía no están en los mercados.
¿Y la bolsa? Aquí el consenso es aplastante. El 59,5% espera "mucha volatilidad, con movimientos inciertos". Muy lejos quedan los que esperan subidas selectivas (21,5%), los que temen caídas generalizadas (4,6%) y los que confían en subidas para todos (2,5%). Esta sensación de montaña rusa es aún mayor entre los mayores de 65 años (62,4%) y entre los inversores más sofisticados (61,1%).
Pocas emociones esperan también para el Ibex 35. ¿Acabará el año por encima de los 20.000 puntos? El 60,9% cree que se quedará rondando esa cota, sin consolidarla. Un 25,5% apuesta por que la supere y un 13,6% anticipa una corrección. Los que no invierten son los más convencidos del empate (64,4%).
La IA da vértigo, pero casi nadie quiere quedarse fuera
¿Burbuja? Poca gente la ve venir. Solo un 12% contempla que estalle alguna en los próximos seis meses, un escenario que ven más probable los que no invierten, los perfiles menos sofisticados y los menores de 25 años. Otra cosa son los precios. Un 38,6% percibe sobrevaloración en algunos sectores de la bolsa. Y el dedo apunta, cómo no, a la inteligencia artificial.
Pero que la IA esté cara no significa que el inversor quiera esperar sentado. Ante la pregunta de qué haría si tuviera que invertir hoy pensando en su potencial en bolsa, solo un 15% esperaría porque "las valoraciones están muy altas". La gran mayoría, un 77,4%, prefiere "diversificar y no concentrar inversión en un solo sector o geografía, o buscar compañías con exposición más indirecta a la IA". ¿Y los que apostarían fuerte por las grandes tecnológicas? Un 7,6%. Vamos, que casi ocho de cada diez quieren estar en la fiesta, pero sin jugárselo todo a una carta.
Si se pregunta por los riesgos, hay uno que gana por goleada. La inestabilidad geopolítica preocupa al 83,5% de los encuestados. Le siguen la inflación persistente y la evolución de los tipos de interés (65,1%). La volatilidad de los mercados aparece como riesgo de fondo para un 23,5%. Y solo un 1,2% asegura no ver riesgos de peso, algo que según el informe refleja "el elevado nivel de incertidumbre percibida por los inversores".
¿Y los tipos en Europa? Aquí casi no hay debate. El 74,6% espera que suban en los próximos meses, un 21,8% cree que se mantendrán estables y solo un 3,5% apuesta por bajadas. Una de las mayores certezas de toda la encuesta.
Esa convicción crece con la edad (la comparte el 81% de los mayores de 65) y con la sofisticación (78,6% en el nivel alto). Por sexos, hay distancia: esperan subidas el 76% de los hombres y el 66,9% de las mujeres.
Patrimonio: crecer, pero poquito a poco
Con este telón de fondo, nadie espera hacerse rico en seis meses. La mitad del panel (50,4%) cree que su patrimonio financiero crecerá ligeramente, cerca de un 30% espera que se mantenga y un 3,8% confía en que crezca con fuerza. Un 16,2% anticipa algún grado de disminución. Aquí vuelve a aparecer la brecha generacional. El 63,7% de los menores de 25 años espera que su patrimonio crezca (poco o mucho), frente al 45% de los mayores de 65.
Y la de los que invierten frente a los que no. El 56,1% de los primeros espera que su patrimonio crezca, frente al 40,9% de los segundos, una diferencia que el informe atribuye a "la seguridad de estos últimos en el potencial de sus inversiones". Los que aún no han dado el paso, de hecho, aspiran sobre todo a mantener lo que tienen: un 42,9% espera que su patrimonio se quede estable.
¿Quiénes temen más que su dinero mengüe? El grupo de entre 35 y 44 años, los mayores de 65 y las mujeres.
La inercia manda (y EEUU sigue siendo el rey)
"La inercia domina", dice el informe. Y tal cual. La mitad del panel (50,7%) mantendrá su inversión sin cambios en los próximos seis meses. Un 29,3% planea aumentarla (o estrenarse) con bolsa u otros activos de riesgo, y un 15,9% hará lo mismo pero sin pasar por la renta variable. Los que piensan reducir su inversión o no invertir se quedan en un 4,2%.
Atención también a los que todavía están fuera. Entre quienes no invierten, un 21,8% contempla empezar en renta variable este semestre y un 18,5% lo hará en productos sin riesgo bursátil.
¿Y hacia dónde irá el dinero a un año vista? Pues fuera de casa. La intención neta de aumentar posiciones (los que suben menos los que bajan) es máxima en la bolsa de mercados emergentes (32,5 puntos) y en la de EEUU (31,3 puntos). En el otro extremo, los bonos corporativos (5,3) y el capital riesgo o deuda privada (1,9), activos en los que el 81% de los encuestados directamente no tiene un euro.
Entre los menores de 25 años, más de la mitad (52,8%) prevé aumentar su posición en bolsa estadounidense. Y la brecha por sexos se dispara en cripto: un 16,8% de los hombres quiere más bitcoin y criptomonedas, por un 7,5% de las mujeres.
¿Y la bolsa española? Pues queda en tierra de nadie, con una intención neta de 12,1 puntos. Tan baja que hasta bitcoin la adelanta, por la mínima (12,3 puntos). Para MyInvestor, apunta a "una mayor inclinación por la diversificación geográfica frente a la inversión doméstica".
Indexados: el vehículo que lo arrasa todo
Si hay una conclusión clara en el barómetro, es esta. A la hora de elegir vehículo para los próximos 12 meses, los fondos indexados ganan de calle: los usará el 73,3% de los encuestados.
Detrás vienen las cuentas remuneradas (59,7%), los ETF (40,8%), las acciones (36,5%) y los fondos de gestión activa (31,6%). Las carteras automatizadas rondan el 28% y los depósitos, el 25%. Los bonos se quedan en un 9,5%, y el capital riesgo o la deuda privada (3,6%) y los fondos de inversión libre (1,9%) son cosa de una minoría.
El perfil cambia mucho la receta. Entre quienes no invierten, más del 64% se queda con la cuenta remunerada. Entre quienes sí, más del 70% elige indexados. Y más del 80% de los menores de 44 años prevé usarlos para cumplir sus metas financieras.
Las mujeres reparten casi a partes iguales entre cuenta remunerada (67,3%) y fondos indexados (68,9%). Los hombres lo tienen más claro: 74,1% indexados frente a 58,2% cuenta remunerada.
Del dicho al hecho: 630 millones en fondos en tres meses
Lo que dicen las encuestas no siempre coincide con lo que hace la gente con su dinero. Aquí, sí.
En el tercer trimestre, los clientes de MyInvestor destinaron 627,2 millones de euros netos a fondos de inversión. Un 67% fue a parar a fondos indexados y el 33% restante a gestión activa. No es algo puntual: en el último año y medio, entre un 55% y un 67% de sus flujos han ido a indexados, según datos internos de la entidad.
La renta variable concentró el 76% de las entradas (unos 477 millones). A bastante distancia quedan los mixtos, con casi 37 millones, y la renta fija, con algo más de 19 millones. El resto, en torno al 15%, fue sobre todo a activos del mercado monetario.
Por categorías, la renta variable global de gran capitalización lo arrasa: 249,5 millones, casi el 40% de todas las entradas. Completan el top 5 los monetarios en euros (91,9 millones), la renta variable estadounidense de gran capitalización blend (60,4 millones), la renta variable global de pequeña y mediana capitalización (57,4 millones) y la de mercados emergentes (50,5 millones).
Los fondos más buscados
¿Y los fondos concretos? Los sospechosos habituales. El más buscado fue el iShares Developed World Index Fund (IE) Acc EUR clase S, con más de 91 millones de euros captados, seguido del Fidelity MSCI World Index Fund P-ACC-EUR, con 88 millones.
Detrás aparecen otros indexados muy conocidos por la comunidad Finect, como el Fidelity S&P 500 Index Fund P-ACC-EUR, el Vanguard Global Stock Index Fund EUR Acc, el iShares Emerging Markets Index Fund (IE) Acc EUR clase S o el Vanguard Emerging Markets Stock Index Fund EUR Acc. En monetarios, el AXA Trésor Court Terme C y el Groupama Trésorerie IC captaron cerca de 50 millones cada uno.
En gestión activa, el estilo value en renta variable internacional tuvo su trimestre. Entraron flujos en fondos como Azvalor Internacional, Horos Value Internacional, MyInvestor Value (clase C), Cobas International o Hamco Global Value.
También en temáticos, con la tecnología como la categoría sectorial más solicitada del trimestre, seguida de biotecnología, energías inteligentes e inteligencia artificial. Entre los que más dinero atrajeron, el Polar Capital Global Technology, el Robeco Smart Energy, el Janus Henderson Horizon Biotechnology, el fondo de inteligencia artificial de Polar Capital y el DNB Nuclear Energy.
En multiactivo, los más vendidos fueron Gamma Global, Renta 4 Multigestión Numantia Patrimonio, Cartesio X y MyInvestor Cartera Permanente.
¿Y la renta fija? Calidad, sobre todo. El 83% de las entradas netas fue a deuda con grado de inversión (investment grade), frente a un 17% a high yield. La deuda corporativa se llevó el 82% de las suscripciones, la pública un 13% y los bonos ligados a la inflación algo más del 3%. Los fondos con vencimiento objetivo tuvieron un peso residual. Los favoritos, productos con vencimientos muy cortos o cupones flotantes como DWS Floating Rate Notes, DWS Euro Ultra Short Fixed Income NC u Ostrum Credit Ultra Short Plus.
¿Y la jubilación? La crisis de los 45
Si se alarga el horizonte hasta el retiro, el panel se parte casi en dos. El 52% se siente bien encaminado para afrontar la jubilación con su nivel actual de ahorro e inversión. Un 38,5% reconoce que va tarde o que ni se lo ha planteado, y un 9% cree directamente que no lo conseguirá.
Los más pesimistas, otra vez, son los que no invierten: un 12,6% ve muy difícil llegar a una situación adecuada de cara a la jubilación.
Lo curioso es quiénes están más tranquilos. Por un lado, los jóvenes (que ven el objetivo todavía muy lejos). Por otro, los mayores de 65, que en su mayoría ya tienen la papeleta resuelta. En ambos grupos, más del 69% dice ir por el buen camino.
El bache está en medio. Entre los 45 y los 54 años, la confianza cae a su mínimo: solo un 39,8% se ve bien encaminado y un 44,9% admite que va tarde, aunque cree que llegará a tiempo. La sofisticación ayuda: entre los que más saben, la confianza sube al 57,6%.
Las noticias pesan más que el asesor (y los finfluencers, en los jóvenes)
¿Qué mueve las decisiones de inversión? Dos cosas por encima del resto: la situación personal (53,8%) y las noticias económicas (47,9%). Y cuanto más sofisticado es el inversor, más pesan las noticias: del 39,1% en el nivel bajo al 52% en el alto.
El consejo del banco o del asesor queda a la cola de la lista, con un 13,2%. Hasta las redes sociales y los finfluencers le ganan: pesan en el 18,5% de los encuestados. Entre los menores de 25 años, casi un 33% reconoce que influyen en sus decisiones.
Ayuda a entenderlo el perfil del encuestado. Casi el 49% dice estar empezando a invertir o tener conocimientos básicos y un 43,8% se sitúa en un nivel intermedio. Solo un 4,8% se considera avanzado y un 2,7% admite no tener conocimientos financieros.
Eso sí, con la paciencia bien entrenada. El 36% invierte a más de 10 años vista, un 29,2% a medio plazo (de 3 a 10 años) y otro 29,2% tiene objetivos a distintos plazos. Entre los menores de 25, los largoplacistas suben al 50,7%; entre los mayores de 65, bajan al 18,2%. Solo un 5,7% espera recuperar su dinero en el corto plazo.
Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
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